lunes, 21 de octubre de 2013

Un día cualquiera en el hospital

Hola a todos de nuevo!

Hoy os voy a hablar de algo que me pasó un día de la semana pasada en el hospital. No es un tema agradable de tratar, pero me parece interesante compartir mi experiencia para quien le interese.

El día transcurría tranquilo, como siempre, pero a media mañana se empezó a notar una especie de ajetreo en una de las habitaciones. La verdad es que al principio no sabía muy bien que pasaba, pero poco después ya se vio lo que estaba ocurriendo: una señora había fallecido. Los familiares de esta persona, que estaban muy afectados, se pusieron bastante nerviosos.

Yo estaba a media distancia de esa habitación, haciendo otras cosas con mi enfermera, pero al ver que algo no iba bien, fuimos a mirar. Al principio pensé que lo mejor era quedarse fuera de la habitación, más que nada por respeto a los familiares, pero mi enfermera me dijo que entrase en la habitación y me quedase allí. La cosa se empezó a poner fea, algunos familiares corrían por el pasillo de la planta y otros gritaban. Al ver esta situación, mi enfermera y yo nos fuimos al control con las demás enfermeras.

A todo esto, yo nunca había visto a nadie morir y pensaba que la reacción de los familiares era normal, pero parece ser que las enfermeras se sorprendieron bastante con la reacción de éstos, ya que decían que en medicina interna hay personas muy mayores y con enfermedades muy variadas y extrañas, de hecho la mujer fallecida tenía más de 90 años.

Una vez se calmó la cosa, volví a la habitación con tres celadoras. Allí estaba la persona fallecida. La verdad es que no me causó impresión, ya que he de decir que muchas personas en mi planta tienen un aspecto similar, aún estando vivas.

Lo primero que hicieron las enfermeras es un electro, una prueba diagnóstica que mide la actividad eléctrica del corazón. Esto lo hacen siempre tras un fallecimiento para confirmar la muerte de la persona.

Más adelante se le retira la vía y se pone a la persona en una bolsa con protectores, que será llevada al mortuorio.

Es muy importante apoyar a la familia en estos momentos. Yo estoy de acuerdo en que llegado un punto, o llegada una situación, hay que aceptar que esa persona 
querida va a fallecer, pero estoy igualmente de acuerdo en que los familiares expresen sus sentimientos, de hecho creo que es importante para poder superar la pérdida. 

Espero que compartir mi experiencia ayude a otras personas a aprender apoyar a los familiares y a tener la máxima delicadeza en un momento tan difícil como este.







A continuación os dejo un enlace a una página que me ha parecido muy útil sobre el protocolo a seguir ante el proceso de muerte:


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